Fernando Botana: “El adicto del siglo XXI trabaja y cumple con sus responsabilidades pero es un autómata que se mantiene en modo espera”

Fernado Botana - Impasse Adicciones

Fernando Botana, psicoterapeuta con más de 30 años de experiencia en el área de las adicciones, narra su trayectoria sin miramientos. Confiesa que ha sido testigo de las consecuencias del abuso de drogas en primera persona y que su veteranía en el sector le ha permitido dar con un tratamiento óptimo para que sus pacientes superen las dependencias. Botana apuesta ahora por Impasse Adicciones, un centro donde la personalización de la terapia, la psicoterapia individual, la cercanía y la comunicación sientan las bases para ‘recuperar el control de la vida’.

PREGUNTA: Con su larga experiencia en el mundo de las adicciones, ¿nos podría contar como surgió su interés por dedicarse al tratamiento de esta enfermedad?

Fernando Botana - Impasse adicciones Siempre he considerado que fui un joven curioso y, en aquel entonces, me gustó explorar las cosas que sucedían  a mí alrededor. Como la mayoría de los jóvenes de mi generación probé las drogas y pude comprobar sus consecuencias en todos aquellos que no supieron parar. Algunas de las personas a las que quería y admiraba fueron atrapadas por el consumo y no fueron capaces de salir, dejándose la vida en una muerte lenta por envenenamiento. Sus familiares y amigos, entre los que me encuentro, fuimos obligados a contemplar esa pérdida de control día a día, ese deterioro, ese suicidio anunciado.

Estas circunstancias me llenaron de un sentimiento profundo de rabia e impotencia. Desde entonces cuando veo a un adicto veo una persona atrapada que no es consciente del todo de lo que le está sucediendo y por eso no puede salir. Comencé entonces a explorar maneras de ayudarles.

PREGUNTA: ¿Y cuál ha sido su aprendizaje durante su larga trayectoria?

Durante los primero años años estudié los distintos métodos para la recuperación de las adicciones, pero sobre todo aprendí, que necesitaban un apoyo humano para parar de consumir. Que a pesar del enorme esfuerzo y voluntad que ponen, después de un tiempo de abstinencia vuelven a recaer.

PREGUNTA: ¿Quiere decir que es imposible la recuperación?

No, en absoluto. Pero me he dado cuenta que el adicto se esfuerza y desea salir de esa vida, por momentos, cree haberlo conseguido, cree estar fuera de ese círculo vicioso, pero esto no es real y por eso recae.

Al contemplar estas conductas tomé la determinación de entender qué era lo que pasaba en esos momentos, ¿por qué recaían una y otra vez a pesar de que parecía que ya lo habían superado? Entendí que estaba faltando algo de vital importancia que se me escapaba…

Cada persona se hace adicto de una manera exclusivamente particular, no hay dos historias de adicción iguales porque cada persona tiene unas razones o causas distintas que le llevan a utilizar el consumo para compensar sus problemas. Si no descubre cuáles son esas causas no las puede afrontar, si solo detiene el consumo sin afrontarlas, volverá a recaer una y otra vez.

Esto es lo que estaba faltando y fallando y por eso cuando creen que ya están fuera de la adicción, vuelven al consumo. Han sido años de trabajo intenso que finalmente han dado su fruto. La clave es ir ampliando el conocimiento y determinar las causas que originaron el consumo.

Una vez el dependiente descubre el porqué de su consumo, empieza a encontrar formas de afrontarlo, pero es fundamental que reconozca qué es lo que le llevó a esa dependencia.

Tratamiento de adolescentes en Madrid

PREGUNTA: La historia ha demostrado que los años 80 fueron uno de los momentos de gran expansión de la droga. Sobre todo de la heroína, que se llevó por delante cientos de vidas. Los tiempos han cambiado y hay más información sobre las consecuencias del consumo. ¿Podemos afirmar entonces que padecer una adicción es menos probable que hace unos años?

Los tiempos han cambiado y también los modos de consumo. El “boom” de las nuevas tecnologías entre 2005 y 2010, ha traído consigo la aparición de nuevos tipos de adicciones: adicción a Internet, al uso del teléfono móvil, etc. Además, las opciones para acceder por ejemplo, a contenido pornográfico se han multiplicado por diez. La posibilidad de convertirse en un adicto al sexo lo ha hecho de la misma manera.  La respuesta es no, ahora es mucho más probable padecer una adicción.

PREGUNTA: Entonces ¿ha cambiado el perfil del adicto con el paso del tiempo?

Si, de forma radical. El adicto ya no es reconocido ni por su aspecto, ni por su conducta. Muchos dependientes son personas aparentemente adaptadas, con trabajo, familia y buenas costumbres que sufren en silencio su adicción.

 

PREGUNTA: Ha afirmado que las tecnologías suponen un cambio en la sociedad. ¿Están fomentando nuevas adicciones?

Las tecnologías aportan cosas positivas, pero también un sinfín de contrariedades. Por eso, hemos tenido que adaptarnos a este nuevo tiempo. A través de la investigación comprendimos cual es el funcionamiento bioquímico del cerebro atrapado en una adicción.

Como consecuencia del auge de las tecnologías, ya no podemos afirmar que una adicción esté relacionada con el consumo de estupefacientes. La ludopatía, el sexo, el abuso de los dispositivos con conexión, etc. son parte de las nuevas dependencias del siglo XXI.

Ahora con un clic el mundo está a nuestro alcance. Podemos tener cualquier cosa al instante  con un dispositivo y conexión a Internet.

Lo extraordinario es la persona que se resiste a un mundo de acciones inmediatas, de placer o excitación. Aquel que medita en un paseo, que prefiere hablar durante media hora con sus allegados es casi un caso raro.

PREGUNTA: Con tantos cambios, ¿cómo podemos identificar a un drogodependiente actual?

El adicto del siglo XXI “vive normalmente” durante unos días haciendo su trabajo, cumpliendo sus obligaciones familiares. Pero en realidad es un autómata que está en “modo espera” hasta que se activa otra vez consumiendo cocaína, sexo, juego, relaciones virtuales, etc.

Por otro lado, el ‘nuevo adicto’ ya no es consumidor de a diario, “solo consume de vez en cuando”. Esto le hace creer que no es un adicto y que lo que hace es “aprovechar lo que el mundo le ofrece para disfrutar un poco de esta vida”.

Estas personas ya no cuentan con el mismo perfil que los de hace años. Están siendo arrollados por una dinámica social que ha llegado demasiado rápido y ni siquiera saben quiénes son. Tampoco saben qué sienten, qué quieren, qué hacen, por qué o para qué lo hacen.

“El perfil del adicto ha cambiado, lo que hace más difícil su identificación”

PREGUNTA: ¿Y cómo se trata a este nuevo adicto?

En este nuevo escenario no funcionan los viejos métodos. No solo se trata de detener el consumo y buscar las causas, sino de ayudarles a detenerse. A mirarse a sí mismos. No le estamos preguntando constantemente al paciente si ha consumido o ha tenido deseos de consumir. Le ayudamos a encontrarse a sí mismo, sin tener que depender de un factor externo.

PREGUNTA: Entonces, ¿cuál es el método de Impasse Adicciones?

Fernando Botana - Impasse Adicciones Trabajamos para que los pacientes se conozcan y se respeten, con sus virtudes y defectos y obviando la necesidad de consumir cualquier tipo de sustancia adictiva.

La mayoría de las personas que acuden a Impasse Adicciones hablan conmigo más tiempo de ellos mismos y sus vidas que de si han tenido tentaciones de consumir.

Al final, el adicto del siglo XXI es una adicto circunstancial y no estructural.  Consume porque no tiene tiempo para  mirarse, para no ver lo “crudo” de su vida. O porque nunca se observó y no sabe cómo hacerlo.

Cuando se sienta en el sillón del consultorio, sin prisa, y empieza a mirarse, a verse, a conocerse, a entender cuáles son sus angustias. En ese momento ya tiene algo importante existencialmente que hacer y no necesita consumir.

Durante el tratamiento en Impasse enseñamos a las personas a confiar en sí mismas de nuevo

PREGUNTA: Hoy en día hay muchos centros de tratamientos para las adicciones, ¿Cómo saber cuál es el bueno o el adecuado? ¿Hay un método mejor o peor?

No, ningún profesional puede afirmar que tiene el  método infalible para curar las adicciones. El terapeuta no es 100% responsable de la curación, ni existe un tratamiento que “verdaderamente cura”. Se curan las personas que al verse atrapadas por la adicción comienzan un proceso para salir de ahí. A veces, piden ayuda, y a veces luchan solos. Lo importante es que tras un largo proceso salen de la adicción.

Cómo profesionales acompañamos para acelerar ese paso, pero no quiere decir que sea gracias a nosotros que se han curado.  De la misma forma que tampoco se nos puede atribuir que un paciente abandone la terapia antes de concluirla.

Lo único seguro es que apoyarse en un terapeuta acelera el proceso de cura. A salir del Impasse vital en el que se encuentra.

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