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5 patrones de comportamiento de la adicción a la cocaína con los que debes romper ya

mujer manos sobre cara

Las personas adictas a la cocaína tienden a desarrollar hábitos que son muy difíciles de cambiar. Repiten comportamientos de forma automática, y aunque esos comportamientos tengan consecuencias negativas, parecen incapaces de evitarlos.

Aunque aún se desconocen los mecanismos cerebrales que explican este fenómeno, un estudio publicado por la revista Science y dirigido por la investigadora Karen Ersche, considera que las terapias más eficaces son precisamente aquellas que potencian la capacidad de los enfermos para desarrollar nuevos hábitos más positivos que sustituyan al consumo de cocaína.

Después de años de experiencia tratando (y curando) a numerosas personas adictas a la cocaína, en Impasse hemos identificado ciertos patrones de comportamiento comunes a todos los adictos.

Los cinco comportamientos que presentamos a continuación son señales inequívocas que deben alertar al enfermo o a las personas que lo rodean del problema. Detectarlos y tratar de romper con ellos poco a poco, desarrollando la fortaleza del paciente, es una de las estrategias habituales en la terapia para superar la adicción a la cocaína.

1. Aislamiento social del adicto a la cocaína

La adicción a la cocaína conlleva, invariablemente, el aislamiento social. Aunque persiste el estereotipo de que la cocaína nos hace más sociables y extrovertidos, lo cierto es que esta droga va recluyendo al adicto en un círculo cada vez más pequeño, poblado únicamente por otras personas que sufren el mismo problema o viven de él (camellos, etc.).

Para escapar de esta adicción es crucial intentar reconectar con los círculos sociales alejados de ese mundo. Cambiar de ambiente y compartir tiempo con personas cuya vida no gira en torno a la cocaína te permitirá ver tu problema con cierta perspectiva y darte cuenta de algo que probablemente habías olvidado: es posible vivir sin cocaína.

2. Mentir(se)

Mentirse a sí mismos y a los demás es un comportamiento asociado a cualquier adicción. La mentira encubre el problema, evita tener que enfrentarse cara a cara con él y es otro de los comportamientos “automáticos” inducido por la cocaína.

También se recurre a la mentira para enmascarar los síntomas físicos y psicológicos derivados del consumo excesivo de esta droga y, por supuesto, para conseguir el dinero o justificar los problemas económicos que implica.

Pensamientos o expresiones del tipo “Lo tengo controlado” o “Lo dejo cuando quiera” son las mentiras más habituales. Desde Impasse te recomendamos que las evites. Aunque te parezca un detalle menor, dejar de recurrir a estas mentiras (tanto si las verbalizas ante otras personas como si te las repites mentalmente ante el espejo a solas) puede ser un avance en el proceso de curación.

3. Atracción por comportamientos de riesgo

La adicción a la cocaína altera de tal forma la conducta y el buen juicio de quienes la padecen que, de forma generalizada, manifiestan comportamientos que ponen en peligro su integridad física, por ejemplo conductas sexuales de riesgo que pueden acarrear enfermedades infecciosas graves (VIH, Hepatitis C, etc.), accidentes de tráfico, peleas, etc. También son frecuentes los conflictos con la autoridad que provocan desde la pérdida de un empleo a problemas legales, etc.

Si consumes cocaína y presentas este tipo de conductas, evítalas por todos los medios: no solo estarás contribuyendo a preservar tu salud y tu bienestar, sino que además empezarás a retomar el control de tu vida que habías delegado en la droga.

4. Gastos excesivos (problemas financieros)

La adicción a la cocaína sale muy cara también desde el punto de vista económico. El gasto excesivo para atender un consumo cada vez mayor suele terminar en deudas y problemas financieros muy serios.

Prestar atención a la cuenta del banco puede ser un toque de atención que te sirva para darte cuenta de otra dimensión del problema. Fíjate en tu estilo de vida y trata de calcular tus gastos para que puedas ponerle una cifra a tu adicción.

Lo primero que conseguirás con este pequeño-gran cambio de comportamiento es tomar conciencia de en qué punto estás y darle visibilidad (en forma de números, en este caso) a la cocaína.

5. Abandonarse

La adicción a la cocaína invade cada momento de la persona adicta. No hay tiempo para otra cosa que no sea colocarse, comprar la cocaína o desear estar colocado. Obviamente, hacer una vida mínimamente normal queda fuera de la agenda. Ir a la compra, cocinar, hacer deporte…

A esto nos referimos con lo de “abandonarse”. Descuidarse en aspectos fundamentales (incluso de higiene personal) suele ser una de las consecuencias directas de la adicción a la cocaína.

Para combatir esta conducta, resulta muy útil incorporar a tu vida una serie de prácticas que impliquen cuidado personal en sentido amplio: obligarte a preparar (y comer) una buena comida, salir a pasear, correr o cualquier ejercicio físico que te atraiga, poner un poco de orden en casa, retomar una afición abandonada o descubrir una nueva, etc. En definitiva: desarrollar costumbres diarias para cuidarte y dedicarte tiempo que no impliquen consumir cocaína.

Te proponemos que adoptes estos cambios de comportamiento y los incorpores a tu día a día como una rutina. Quizá te parezcan poca cosa, pero son una forma de romper el círculo vicioso de la adicción. Imponerte nuevos hábitos es una batalla ganada en la lucha contra la drogadicción.

Como terapeutas especializados en la adicción a la cocaína, creemos que cambiar los comportamientos que conducen al abuso de esta droga es vital para superarlo. En Impasse te recomendamos que busques la ayuda de terapeutas que te guíen en el proceso, que sepan identificar cuáles son los hábitos que te atan a la droga y tracen contigo otros nuevos, haciendo un seguimiento personal de tus victorias diarias.

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