Dependencia emocional, más allá del amor

Fernando Botana Núñez

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“El sometimiento al otro producido por el miedo a su respuesta emocional, a que no nos valide, a que frustre nuestros deseos de intimidad, a que nos castigue con la pérdida de su amor, con la descalificación brutal, con su furia, con el abandono”. (Bleichmar, H. Aperturas Psicoanalíticas)

Dependencia emocional, más allá del amor

“Me va a dejar, lo sé y después, solo habrá vacío. Solo pensarlo hace que sienta ansiedad, depresión. Sé que esto no puede ser amor, que mi obsesión no es sana. Pero necesito tanto su cariño, su afecto, que me mire, que me haga caso… incluso cuando no me trata bien, no me importa, está ahí y eso me vale. Ya me ha pasado antes, y me volverá a pasar, porque cuando amo a alguien, lo es todo para mí, no hay nadie más en el mundo y no puedo soportar estar lejos de esa persona.”

¿Me he sentido alguna vez así? ¿Me siento así ahora?

Qué es la Dependencia Emocional

La dependencia emocional es una relación en la cual una persona de se somete a  otra, de forma que la idealiza y la convierte en el centro de su vida. Esa dependencia no es sana, y repercute de forma negativa en la persona que la sufre. Es una situación que causa un gran sufrimiento y que es dificil de abandonar.

Es cierto que la dependencia emocional se puede sentir en relación a los progenitores, hijos o amigos, pero lo habitual es que se dé en las relaciones de pareja, y es a ellas a las que haremos referencia. Eso sí, los consejos son aplicables a otras relaciones. Pueden sentirla tanto los hombres como las mujeres, pero es más frecuente en las mujeres.

Por supuesto, que una madre o un padre puede pensar que no podría vivir sin sus hijos, o que una pareja piense en el gran dolor que sentiría si le ocurriese algo a la otra persona, son temores naturales, inherentes al amor. Pero la dependencia emocional va más allá, nos anula como seres humanos, y como veremos a continuación, tiene ciertas manifestaciones y consecuencias realmente preocupantes.

Debemos tener claro que los expertos hablan de tres clases de vínculos afectivos:

  • Vinculación afectiva adecuada: Se trata de un amor sano, en el que ambas partes dan y reciben.
  • Vinculación afectiva exagerada por defecto: La persona es incapaz de establecer lazos afectivos con otros. Es distantes, fría e incluso hostil.
  • Vinculación afectiva exagerada por exceso: Es la forma de vinculación propia de quienes sufren dependencia emocional. No es sano, y se basa en una necesidad de afecto y atención más allá de lo normal, que trata de paliar sus carencias afectivas.

¿Sufrimos Dependencia Emocional?

A continuación vamos a ver una serie de parámetros para comprobar si somos personas emocionalmente dependientes:

  • No puedo vivir sin esta persona. La persona tiene la sensación, para ella totalmente real, de que no puede vivir sin su pareja. No solo teme el abandono, en ocasiones no es capaz de soportar no estar con esa persona durante unas horas o unos días.
  • Baja autoestima. Una persona que depende de otra para todo no puede tener una autoestima alta. De hecho, llega a pensar que sin su pareja no valdría nada, sin duda un sentimiento muy peligroso.
  • Ansiedad. Las personas dependientes muestran siempre ansiedad cuando se separan de su pareja.
  • Idealización. Cuando dependemos emocionalmente de otra persona, la idealizamos. La vemos perfecta, no percibimos sus defectos. Incluso en situaciones en las que esa dependencia va de la mano de un maltrato de cualquier tipo, justificamos sus fallos mostrando que son causados por nosotros.
  • Miedo a perder a la otra persona. Más que miedo, sentimos pánico ante la posibilidad de que la otra persona pueda abandonarnos. Sentimos tanta ansiedad solo imaginando que pueda suceder, que nos paraliza.
  • Soy incapaz de… Nos llegamos a sentir incapaces, ya no de vivir, sino de hacer cualquier cosa sin contar con la otra persona. Necesitamos que apruebe hasta las decisiones más insignificantes que tomamos.
  • Solo nos sentimos bien cuando estamos con la otra persona. Llega un momento en el que solo nos sentimos bien cuando estamos con la persona de la que dependemos emocionalmente. Sin ella, solo hay vacío, culpa, frustración y sobre todo, mucha preocupación por si no vuelve.
  • Sumisión. Esta palabra tiene de por sí un significado que define muy bien buena parte de la dependencia emocional: acción de someterse, sin cuestionar nada, a la autoridad o a la voluntad de otra persona. El otro es observado de manera constante para ver si está conforme o satisfecho con nosotros.
  • Esa persona está por encima de todo. Cuando somos dependientes de una pareja, la colocamos por encima de todo lo demás. De nuestras aficiones, opiniones, amistades, e incluso por delante de nuestros propios hijos.
  • Necesitamos constantemente su aprobación. En todo momento buscamos sentirnos aprobados por la otra persona. Vamos adaptando toda nuestra vida a los gustos y a las necesidades de nuestra pareja.

Cómo evitar la Dependencia Emocional

Veamos ahora cómo evitar la dependencia emocional dentro de la pareja:

  • Autonomía. Es cierto que cuando tenemos una pareja nuestra vida cambia y es posible que no tengamos tanto tiempo para nosotros mismos. Sin embargo. Es importante que conservemos nuestro espacio, y el espacio de nuestra pareja. No perdamos nuestra autonomía. Si vemos que tenemos este problema, busquemos actividades que nos obliguen a pasar tiempo sin nuestra pareja. Un tiempo en el que estar tranquilos y felices.

Más importante sería recuperar nuestra propia opinión acerca de las cosas, el pensamiento autónomo sin la necesidad de agradar o de no contrariar al otro.

Pensar en nuestros propios objetivos o ideales en la vida para no abandonarlos.

  • Amigos. Ni abandonemos a nuestros amigos, ni obliguemos a la otra persona a que abandone a los suyos. La persona dependiente emocional puede tener este problema, en parte, porque viva una relación en la que su pareja le haya obligado a aislarse de su entorno. Pero también, los celos y el tener solo para ella a la otra persona, puede llevarle a intentar que corte todo contacto con sus amigos.
  • Libertad “Vivir para la realización de un proyecto personal  que incluya al otro versus tener como proyecto automático que el otro/a nos quiera o no se enoje”. (Bleichmar, Hugo. Aperturas Psicoanalíticas)

El amor nos hace mejores personas y nos hace libres. Dentro de una relación ambas partes deben sentirse libres. Si no nos sentimos de esta forma, hay que tomar medidas. Si queremos a la otra persona le animaremos a que haga cosas, a que disfrute de sus amigos, de su familia, de sus aficiones… No exigiremos que todo su tiempo sea para nosotros. Tampoco permitiremos que nadie nos obligue a que le dediquemos todo nuestro tiempo.

  • Decidir. Debemos aprender a decidir por nosotros mismos. En ocasiones, es tan fácil que otros decidan… Pero debemos cambiar, y tomar las riendas de nuestra propia vida.
  • Ayuda. ¿No podemos hacerlo solos? Entonces pidamos ayuda profesional. La dependencia emocional es un asunto muy serio, que si no tratamos nos impedirá tener relaciones sanas y gratificantes.

En Impasse encontrarás la ayuda que necesitamos para construir ese tipo de relaciones.

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