Dependencia emocional: Codependencia

Fernando Botana Núñez

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Dependencia Emocional y Codependencia

Será esclarecedor reflexionar un poco sobre los términos Dependencia Emocional” y “Codependencia” y su uso habitual. Son términos muy utilizados y que han ido adaptándose a los intereses de quien los utiliza, por ejemplo el término “codependencia” es muy utilizado en el ámbito de las adicciones refiriéndose a esas madres “coraje” que lo dan todo por su hijo adicto, mujeres absolutamente pendientes de su hijo para el cual viven de forma abnegada y totalmente altruista. Este tipo de dependencia, la “codependencia” se da también en otros ámbitos distintos a las adicciones. Podríamos calificar a los codependientes como abnegados, siendo sus motivos altruistas aun con una desatención patológica hacia sus propias necesidades. Mientras que los dependientes emocionales serían personas muy centradas en sus necesidades emocionales, motivadas en preservar la relación, en no perderla.

Cuidar y entregarse sería un fin para el codependiente, y sólo un medio para el dependiente emocional.

Dependencia Emocional

La persona dependiente emocional es alguien que no han podido desarrollar un proyecto personal propio en el que la otra persona tenga cabida como parte de ese proyecto,  lo que hace es vivir totalmente pendiente de la aceptación o rechazo de ese otro al que dedica toda su atención para comprobar si recibe su afecto o rechazo.

El paciente dependiente emocional se quejará de su pareja constantemente pero no querrá ni oír hablar de dejar la relación pues teme la soledad, se siente indefenso/a, cree que no podrá conseguir otra pareja, y esto le paraliza ante la posibilidad de separarse. La consecuencia de esta situación es el sometimiento al otro, no necesariamente una sumisión extrema sino algo más sutil, una forma de atender al otro por encima de sus necesidades, sin poder expresar lo que es, piensa o siente.

Las causas de esta situación de dependencia o sometimiento al otro son específicas de cada historia personal, es decir, en cada persona se llega a la dependencia emocional de una forma específica y única. Algunas personas se paralizan ante la mera posibilidad de tener que contrariar a nadie y esto es un rasgo de su personalidad formado en su infancia en la que no tenía ninguna posibilidad de contrariar a sus cuidadores. Otras personas que tuvieron infancias con amenazas para la integridad como puede ser una guerra, pueden optar siempre por relacionarse con figuras de protección y no querer separarse por nada, aunque sea maltratada, “sin él corro peligro”. La dependencia emocional tiene una causa distinta en cada persona, a veces por sacrificio hacia el otro, por una intimidad sexual de gran intensidad, o por la necesidad narcisista de tener una pareja que luce exitosa ante los demás.

¿Por qué alguien queda enganchado a una persona, esperando obsesivamente su amor,  sufriendo con cada señal de alejamiento o rechazo?

El Tratamiento de la Dependencia Emocional

Primero lo que no se debe hacer con un paciente dependiente emocional, es incitarle de entrada a que abandone la relación en la que se encuentra pues esto puede precipitar a un estado de confusión mayor. Será necesario trabajar, como decía, las angustias concretas, las fantasías, la historia de cada paciente que le ha llevado a tomar esa posición de sometimiento.

El trabajo terapéutico consistiría en ayudar al paciente a darse cuenta del porqué de esta situación de sometimiento. No siempre es recomendable, o la mejor opción, algo tan traumático como es la separación, muchas veces la ayuda consistirá en enseñar al paciente a escuchar al otro, a tenerle en cuenta sin anular sus propios deseos y seguir siendo uno mismo distinto del otro pero con sus virtudes y sus limitaciones. Ayudar a que el paciente comprenda que cuando el otro muestra un sentimiento de rechazo o de afecto hacía él/ella, no está reflejando lo que él/ella merece, sino que tiene que ver con lo que el otro es o necesita, lo que le está pasando a él y no lo que mereces tú.

Será necesario ayudarle a entender que las causas del comportamiento del otro no están referidas a la aceptación o rechazo hacia él/ella y se deben a lo que merece o no merece.

No se trata de hacerle ver al paciente lo mucho que vale, sino de que no entregue al otro el poder de decidir cuánto vale o no vale. Esto favorecerá que el paciente pueda ir teniendo pequeñas experiencias en las que comience a autoevaluarse, y son estas experiencias junto con la terapia lo que realmente liberará al paciente del sometimiento que siempre vivió.

Hay pacientes narcisistas que cuando se les hace ver su sometimiento reaccionan con una mera modificación de conducta por puro  voluntarismo enfrentándose a esa situación e incluso separándose de su pareja, pero sin que realice un cambio real que le ayude a continuar la vida liberado y sin darse cuenta de por qué le atribuye tanto poder al otro, sin darse cuenta de como se ve a sí mismo y cómo ve a los demás.

El terapeuta debe de tener la habilidad de hacer sentir al paciente que es él/ella quien está progresando y logrando una mayor autonomía, y que este cambio no es solo por la ayuda del terapeuta, enseñándole a distinguir sus deseos de los del otro, incluso de los del propio terapeuta.

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