La rueda de las emociones

Fernando Botana Núñez

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Hoy en día, la preocupación por la salud mental es uno de los puntos de mayor interés y preocupación de la sociedad. Así, el Gobierno de España lanzó el pasado 2021 la campaña #HablemosdeSaludMental, con el fin de concienciar a la sociedad sobre los problemas de salud mental.

En 1980 Robert Plutchik, psicólogo norteamericano centrado en el estudio de las emociones defendió en sus investigaciones la evolución de estas como consecuencia del entorno, las experiencias y circunstancias que nos rodean. A través de esta conceptualización de las emociones, el psicólogo propuso el modelo de las emociones con el fin de demostrar que todas ellas articulan la mente humana y, por ende, sirven para hacer frente a diferentes situaciones cotidianas.

¿Qué son las emociones?

Somos seres irracionales, es decir, ante cualquier situación, nuestro cerebro activará su parte irracional, por lo que, pese a que consideremos que nuestras decisiones son totalmente racionales, nunca lo serán. Nuestras experiencias personales, junto con nuestros conocimientos, determinarán la forma en la que reaccionemos ante ese estímulo con el fin último de sobrevivir. Para nuestro cerebro, la necesidad de dar respuesta a los estímulos se ha traducido en señales (emociones) que nos permiten identificar cuál es la respuesta más acertada.

Ante la necesidad de entender el comportamiento humano y la psicología de las emociones, Plutchik comprendió que la complejidad de las emociones se basa en la posibilidad de experimentar varias emociones al mismo tiempo.

La rueda de Plutchik

Para entender cómo funciona nuestra inteligencia emocional, Plutchik propuso la rueda de las emociones. En ella establece ocho emociones primarias en un núcleo central, situando de forma antagónica las menos similares. De esta manera, divide en cuatro ejes alegría vs. tristeza, disgusto vs. aceptación, ira vs. miedo, sorpresa vs. anticipación.

Plutchik divide estas emociones cromáticamente, de manera que se diferencian grados de intensidad del color en función de la similitud de la emoción con la emoción básica. Es decir, cuánto más intenso sea el color, más intensa será la emoción, por lo que la persona actuará de forma más afín a la emoción situada en el núcleo de la rueda.

Por ejemplo, la ira se representa como emoción básica con el color rojo, por lo que, si la persona experimenta la ira con mayor intensidad, pasará a sentir furia, representada con granate. Sin embargo, si esa emoción se presenta en un grado menor, la persona estará expresando enfado, por lo que la intensidad del rojo será mucho menor.

La combinación de las ocho emociones básicas, se traduce en un total de veinticuatro emociones compuestas que se representan en tres grupos de díadas primarias, permitiendo entender cómo se conforman nuestras emociones.

¿Para qué sirve la rueda de las emociones?

A través de esta representación los individuos son capaces de entender su comportamiento y clasificar sus emociones, gracias a su fácil interpretación e identificación. Al ser un recurso clínico sencillo y de fácil acceso, este mapa emocional puede emplearse como una herramienta para el autoconocimiento en las sesiones con psicólogos, así como para el aprendizaje.

La educación emocional permite a las personas ser capaces de entender y comprender cómo nos sentimos y por qué reaccionamos de determinada manera. Este trabajo personal, nos permite ser capaces de compartir de manera asertiva nuestras emociones y empatizar con las de los que nos rodean.

En el tratamiento de las adicciones, este recurso puede ser empleado como un apoyo para la gestión de las emociones en tiempos de crisis. En esto casos, los adictos se sumergen en una vida gobernada por la inestabilidad emocional, por lo que suelen mostrar dificultades para la identificación de sus propias emociones. Una de los métodos que pueden emplearse, por tanto, para desarrollar la capacidad de expresar sus sentimientos es la rueda de las emociones, usada tanto en centros psicológicos, como en centros de desintoxicación o para el tratamiento de adicciones.

El acompañamiento de profesionales para el tratamiento psicológico de adicciones es imprescindible para abordar los problemas de adicción. En Impasse, gracias a nuestro equipo terapéutico especializado, nuestros pacientes son capaces de afrontar sus adicciones desde la gestión emocional.

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En Impasse, Fernando Botana atiende a las personas que vienen a tratarse de manera individualizada y exclusiva. Impasse Adicciones ofrece de esta manera un tratamiento de adicciones en Madrid con un altísimo porcentaje de adhesión por parte de pacientes que han fracasado con otros tratamientos.

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