Popper: la «droga del amor» vuelve a estar de moda

Fernando Botana Núñez

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¿Qué es el popper?

De acuerdo al Ministerio de Sanidad, el popper es una droga líquida incolora e inodora “que se vende en pequeños botes de cristal para inhalar”. Según Arturo Ortiz et al., el popper – que se compone mayoritariamente por nitritos de amilo, butilo o icobutilo – recibe este nombre del sonido que se produce al abrir el recipiente en el que se encuentra guardado.

Para consumir popper, el usuario solamente ha de abrir el frasco en el que la droga se encuentra e inhalarla. El líquido, al que generalmente se le añade algún aroma afrutado para que su consumo sea más placentero, se evapora al entrar en contacto con el ambiente.

Los efectos inmediatos del popper tras su inhalación se traducen en la estimulación del usuario. El efecto vasodilatador del popper provoca poco tiempo después una “sensación de euforia, ligereza, y aumento del deseo sexual”, tal y como se apunta desde el Plan Nacional sobre Drogas. Sin embargo, estos efectos no tardan en desaparecer, derivando en un gran cansancio y agotamiento.

El popper, la droga del amor

Como se comentaba previamente, el popper es una droga vasodilatadora, al aumentar el ritmo cardíaco. Esto provoca que se favorezca la erección, así como la dilatación de la vagina y del ano, lo que ha llevado al popper a ser apodado como la “droga del amor”.

 

Sin embargo, el consumo del popper por la comunidad gay durante los años 70 y 80 fue especialmente intenso, precisamente por facilitar la penetración gracias a los efectos relajantes musculares que provoca. A la droga se achacó durante estas décadas, junto con la falta de protección, el aumento de contagios de enfermedades de transmisión sexual tales como el VIH, sífilis o hepatitis B. Aunque su consumo disminuyó con su ilegalización en diferentes países, durante los últimos años se ha registrado un aumento de su consumo.

Efectos secundarios del popper

El popper es una droga generalmente considerada como “blanda”, teniendo en cuenta que entre sus efectos a largo plazo no suele provocar malestar general o una sensación similar a la de una resaca. Es por ello, junto con esa sensación de euforia que genera, por lo que el consumo de esta droga ha llegado a estar bien vista. A la buena tolerancia que el popper genera sobre los consumidores, avisan desde Sanidad, se unen también la breve duración de sus efectos. Esto no hace más que corroborar la peligrosidad de su consumo, al existir «un elevado riesgo de intoxicación por sobredosis»

En cualquier caso, desde el Plan Nacional sobre Drogas advierten que entre los efectos secundarios del popper se encuentran: el «enrojecimiento de la cara y el cuello, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, aumento de la frecuencia cardiaca e hipotensión». 

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Fernando Botana

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