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El sexo es algo natural, pero ¿Dónde está el límite?

Fernando Botana, Director del Centro para el Tratamiento de las Adicciones en Madrid IMPASSE

El sexo forma parte de la naturaleza del ser humano, y podemos afirmar categóricamente que es una parte más de la vida y por tanto algo que en principio podemos decir sin miedo a equivocarnos que es bueno. Ahora bien, el motivo de este artículo no es juzgar la ontología del sexo, si no el momento en que una cosa buena llega a convertirse en un problema para la vida de una persona.

De entrada sería bueno decir que lo malo no es el sexo, lo malo es la adicción, aunque es justo decir que el sexo puede llegar a tener una gran capacidad adictiva precisamente por ser uno de los impulsos más primitivos del ser humano, y por poder convertirse en un medio de conseguir una recompensa inmediata en forma de placer con la cual buscamos refugiarnos ante los problemas cotidianos de la vida.

Cada caso es particular, y es que en cuanto al sexo se refiere, lo que consideramos normal o excesivo depende mucho de la persona y las circunstancias en las que vive. Factores como la cultura, hábitos, sensibilidades morales o religiones, son aquellos que determinan los rangos de actividad sexual normal y actividad excesiva.

Sin embargo, aunque cada caso es único existen factores en común los cuales podemos reconocer fácilmente y que se traducen en forma de un “deseo compulsivo de realizar la conducta adictiva, el cual no se puede controlar y que genera después un malestar interno”. Esta necesidad es una herramienta que utiliza el adicto para reestablecer un equilibrio perdido o calmar su angustia. Por otro lado el deseo sexual llega a ocupar un lugar central, de modo que toda la vida de la persona gira entorno a ello, y el deseo es tan potente que existe una imposibilidad fáctica de dejar de realizar esta conducta. Los intentos fallidos por dejarla pueden llegar a ser demoledores y agravar la adicción. El último factor en común es que el deseo imperioso de tener sexo no se debe solo por la necesidad de obtener una descarga energética liberadora, sino que también trae consigo toda una fantasía frustrada de realización de afectos o contacto afectivo a los que ya no se tiene acceso por circunstancias diversas.

De cualquier manera, estos aspectos generales no son por sino una aproximación demasiado superficial como para poder elaborar un diagnóstico serio. Para ello necesitaríamos profundizar en los niveles específicos de cada caso, de cada persona, para conocer el verdadero problema y alcanzar así una solución para el mismo. Como ya hemos dicho, la conducta sexual compulsiva se produce siempre por unas razones que por lo general podríamos encajarlas dentro de los parámetros anteriormente descritos, pero que todas y cada una de ellas son únicas en cada persona y por la misma razón necesitan un tratamiento personalizado que de soluciones específicas para problemas específicos en cada paciente.

Por todo esto es importante que el adicto habiendo adquirido conciencia del problema, busque un especialista que se centre específicamente en él y encontrar así soluciones a su problema de un modo especializado y no desde un punto de vista generalista y poco eficaz.

Adicción a los videojuegos: Estas son sus causas, sus síntomas y su tratamiento

Cuando hablamos de adicción a los videojuegos nos referimos a un tipo de adicción que se caracteriza por ser una adicción no tóxica que se enmarca dentro de las denominadas adicciones comportamentales, es decir, aquellas adicciones donde no existe ninguna sustancia química de por medio, en las que la persona pierde el control sobre su comportamiento ante una determinada conducta.

Al igual que cualquier otra adicción, la adicción a los videojuegos genera dependencia y síndrome de abstinencia lo que acaba interfiriendo gravemente en la vida cotidiana del que la sufre. A menudo, no llevar a cabo esta actividad comporta estrés, alto grado de ansiedad e incluso trastornos alimenticios y de sueño.

Desde 2018 la adicción a los videojuegos es considerada oficialmente como una enfermedad por la OMS (Organización Mundial de la Salud).

¿Cuándo podemos considerar que estamos ante una adicción a los videojuegos? SÍNTOMAS.

Aunque la detección y el diagnóstico de la adicción a los videojuegos es un asunto estrictamente psicológico que debe ser realizado por un profesional, sí podemos advertir algunos síntomas que nos pueden ayudar a identificar si nos encontramos ante un caso de adicción a los videojuegos:

  • Jugar a videojuegos durante más de 4 horas seguidas sin descanso durante varios días consecutivos de forma continuada.
  • Aislamiento social: sustituir compañía de amigos por dedicar más tiempo a jugar a videojuegos.
  • Sentir la necesidad constante de volver a jugar y pensar en el videojuego varias veces al día mientras se están haciendo otras actividades (comer, trabajar, vestirse…)
  • Reaccionar con irritación excesiva si se interrumpe una partida o se impone restricciones horarias.
  • Cambios bruscos de humor y tendencia al aislamiento
  • Priorizar el gasto de dinero en videojuegos por delante de otros gastos de mayor necesidad (alquiler, facturas…)
  • Falta de apetito generalizada, comidas a deshoras, pérdida o ganancia excesiva de peso.

¿Por qué se produce la adicción a los videojuegos? CAUSAS

Los videojuegos tienen una infinidad de estímulos y retos que pueden hacer que una persona genere dependencia hacia ellos:

  • Permiten obtener reconocimiento: mediante el aumento de nivel, la personalización de personajes, el número de victoria acumuladas.
  • Es ampliable: permite descubrir nuevos mundos a medida que se van desbloqueando pantallas y avanzando en el juego.
  • Riesgo mínimizado: a diferencia del mundo real, en los videojuegos el riesgo de quedar en evidencia, hacerse daño físico o no poder volver intentarlo es mínimo.

Muchos de los adictos a los videojuegos se caracterizan por tener problemas para relacionarse socialmente, por no sentirse a gusto con su aspecto físico o por la falta de motivación ante sus retos profesionales o académicos.

Todo esto, sumado al auge del gaming donde aficionados y profesionales han construido una cultura donde ser buen jugador de videojuegos es una habilidad muy valorada hace que algunas personas sientan la necesidad de dedicar su tiempo y su vida a los videojuegos.

Tratamiento o soluciones para la adicción a los videojuegos

  1. Identificar y reconocer la dependencia a los videojuegos

A menudo, ni el adicto ni su entorno son capaces de reconocer el problema en sus primeras fases de desarrollo, sino que cuando el problema empieza a provocar las primeras consecuencias graves, empiezan a plantearse la existencia real de un problema.

  • Aislar la causa real del problema

Es necesario dejar clara la naturaleza de esta enfermedad y especificar qué factores son la consecuencia del problema, ya que no existe una única causa de la adicción a los videojuegos.

En ocasiones, llega como consecuencia de una carencia social, familiar o de otro tipo en la que la adicción al ordenador o la consola, son simplemente la cumbre del problema y no el problema en sí.

Pero también puede ser al contrario, que la adicción afecte sobre el resto de situaciones. En este caso, el orden de los factores sí que altera el resultado.

  • Controlar y limitar la frecuencia. Sustituir por otras actividades

Jugar a juegos de ordenador no tiene por qué generar una adicción. Un uso responsable de estas herramientas de juego debe ser por motivos lúdicos y no sobrepasar ciertos límites.

En el momento en el que sentimos que los videojuegos de ordenador o consola trastornan nuestros hábitos hay que limitar el tiempo dedicado y practicar otras actividades.

  • Realizar una terapia de deshabituación de videojuegos

Si consideras que puedes estar frente a un trastorno debido a los videojuegos y necesitas ayuda, en Impasse Adicciones podemos ayudarte.

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La importancia de comprender el significado de mi adicción

menta afectada por consumo de drogas

No todas las personas que sienten angustia por algo se drogan, hay personas con dolencias importantes que no utilizan las drogas y otras con pequeñas molestias que tienen que consumir algo por que de esa forma consiguen alivio de los síntomas.

Se ha demostrado que los humanos se hacen adictos a placebos (sustancias inocuas que farmacológicamente no producen adicción). Hay gente que si no toma café por la noche no duerme.

El significado que le da cada persona a la sustancia que consume o conducta adictiva que realiza, va a ser determinante en la formación y sostenimiento de la adicción.

Es necesario conocer qué significa para el adicto esa sustancia que consume, esa conducta adictiva (trabajo, sexo, una ideología, el juego, etc) porque si no, no será posible ayudarle. En las adicciones siempre encontramos ausencia la ausencia o pérdida de un afecto completo en la infancia.

El adicto es alguien que de niño no pudo construir una relación de amor completa con sus padres, no pudo internalizar esa seguridad y protección con ellos. En el establecimiento de una relación de adultos hay mucho de recuerdo, uno se enamora de alguien que tiene cosas de su madre o de su padre, pero si no se tiene ese recuerdo se tendrán dificultades para establecer una relación, lo que no quiere decir que no se anhele como se anheló constantemente en la infancia. Ante la ausencia de estos vínculos seguros el adicto encontrará en su adicción un sustituto de ellos.

El adicto es más o menos consciente del vacío que siente, de que está rellenando su vida con el consumo, de que ese vacío debería estar lleno de amor. Quizás sea menos consciente de que a su alrededor hay personas reales con las que podría relacionarse aunque tengan sus limitaciones, pero estas le hacen sentir frustrado constantemente. Al no ser consciente de esto último seguirá drogándose constantemente sin poder romper el círculo.

No es su relación con el mundo lo que les hace drogarse, es su necesidad de excitación constante y la pérdida (o la no formación) de la capacidad de encontrar placer en el contacto con el otro.

Por todo lo anterior es muy importante que la persona que sufre una adicción haga un proceso personal de descubrimiento de las carencias originales que le han llevado a este estado, que no se escude en que nadie le comprenderá o en esos mitos como “el alcohólico lo es para toda la vida” o “o el adicto siempre será siempre un adicto”, no, la adicción tiene cura cuando se hace un proceso que lleve a poder cambiar.

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No, la adicción NO es una enfermedad cerebral

La tesis de que la adicción es una enfermedad cerebral se ha ido consolidando en los últimos tiempos en países como Estados Unidos especialmente a través del NIDA (Instituto Nacional de Drogas y Abusos), que ya desde los años 60 y 70 del pasado siglo ha fomentado la idea de que la mejor manera de conceptualizar la adicción sería considerarla como enfermedad crónica del cerebro.

No obstante, en los últimos años han aparecido numerosas críticos hacia esta consideración acerca de la adicción como enfermedad cerebral. Entre esos críticos nos encontramos sin duda los profesionales de Impasse ya que nuestra posición, al igual que la de un gran número de profesionales de la salud, es que afirmar que la adicción es una enfermedad cerebral no es más que otro reduccionismo claro.

Es cierto, que se producen alteraciones cerebrales cuando se consume droga de forma habitual (Tesis de la Dopamina) y que estas alteraciones provocan, entre otras cosas, una tendencia a la repetición del consumo. Pero también es cierto, que estos hechos no explican por si solos la conducta adictiva, como así lo demuestran desde otras perspectivas otros psicólogos en distintos medios científicos y de divulgación como los Nature o Papeles psicológicos.

Por eso en Impasse Adicciones, no creemos en el tratamiento de la adicción desde un punto de vista puramente clínico y farmacéutico, si no que vamos más allá. Mediante la psicología y centrándonos en las causas que provocan la adicción y en las particularidades del paciente, desarrollamos tratamientos individualizados que traten la adicción de forma eficaz y que garanticen no solo la recuperación de la adicción si no la no recaída.

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¿Cómo saber si realmente eres adicto al sexo?

Para saber si realmente eres adicto al sexo hay varias señales que debes tener en cuenta, pero sobre todo, una adicción sea a lo que sea, conlleva una falta de control. No se desea en realidad hacer eso, pero una ‘fuerza’ mayor nos controla.

Por eso es importante que delimitemos cómo es nuestra relación con el sexo para poder determinar si realmente el diagnóstico es el de una adicción. Si es así, tendremos que tratarlo inmediatamente para evitar males mayores. Estas son algunas señales inequívocas que podrían indicar que alguien es adicto al sexo.

Te quita demasiado tiempo

Lógico es que para mantener relaciones sexuales tengamos que dedicarle un tiempo que, por otro lado, es más que saludable. Las relaciones sexuales son una base importante en la pareja, y también algo necesario o que nos apetece aunque estemos solteros.

Pero cuando el tiempo que le dedicamos a pensar o practicar relaciones sexuales es excesivo y nos resta tiempo de otras cosas importantes, podemos empezar a pensar que algo no va bien.

Consecuencias negativas de la adicción al sexo

¿Cuánta cantidad de sexo es ‘normal’ tener al cabo de, por ejemplo, una semana? Difícil respuesta. Pero si nuestra práctica o necesidad de sexo nos trae consecuencias negativas en nuestra vida o/y en la de los que nos rodean, estamos en una conducta de riesgo.

problemas del adicto al sexo

Actividad sexual excesiva

Generalmente el perfil del adicto al sexo suele ser el de un varón joven, que dedica buena parte de su tiempo a pensar en sexo y a practicarlo y satisfacer sus necesidades, aunque esto luego les haga sentir mal o culpables.

También suele viene acompañado de una promiscuidad excesiva, o de la infidelidad si están en pareja. Se usan además de forma descontrolada medios como cibersexo, masturbación, consumo de pornografía o prostitución, entre otros.

Esto puede conllevar problemas económicos y con nuestra familia o pareja.

¿Qué puede llevar a una adicción al sexo?

Como en otras patologías adictivas, puede haber ciertas características en las personas que sean más susceptibles de acabar con una adicción al sexo.

Un desencadenante puede ser por ejemplo un desequilibrio hormonal con un aumento de testosterona, abusos sexuales en la infancia, ansiedad, conflictos no resueltos, fobia social, personalidades inmaduras…

Adicción al sexo y problemas en la pareja

Lógicamente, si el adicto al sexo cumple todos estos requisitos y tiene una pareja estable, los problemas no tardan en aparecer.

Generalmente es una adicción muy difícil de gestionar y suele acabar en ruptura. Las mentiras, manipulaciones, gastos excesivos, apatía, desinterés sexual, etc. suelen minar de tal manera a la pareja que la relación termina.

Por eso es necesario ponerse en manos de un especialista lo antes posible. Los sentimientos de culpa, de pérdida de control y baja autoestima hacen sufrir al adicto al sexo a diario. Esto sin sumar los problemas en las relaciones sociales.

¿Cómo es el tratamiento de la adicción al sexo?

Una evaluación por parte de un especialista es clave y hay que darse prisa en ponerse en tratamiento. La adicción al sexo puede ser la manifestación de otros problemas más profundos que hay que gestionar.

Como todas las adicciones, la falta de control sumada a las consecuencias negativas en la calidad de vida y en la salud física y mental hacen que es este tipo de adicciones deban tratarse cuanto antes mejor.

En Impasse Adicciones realizamos terapias individuales y exclusivas que respetan en todo momento la intimidad del paciente. Las terapias que aplicamos en nuestro tratamiento de adicción al sexo, son efectivas y evitan al máximo posibles recaídas –algo habitual en los casos de adicción al sexo- porque además de buscar un comportamiento sexual equilibrado, se trata de llegar al fondo del problema, identificando y tratando los conflictos psicológicos y personales que están detrás de la adicción.

Gracias a los más de 30 años experiencia, conocemos a fondo la mayor parte de las situaciones que pueden darse y cómo pueden sentirse tanto el adicto al sexo, como su pareja –en caso de tenerla- cuando deciden dar el paso de solicitar ayuda profesional. Por ello, ofrecemos un trato absolutamente confidencial, cercano y exclusivo. Las terapias son individuales y completamente personalizadas. Sabemos que es fundamental tener estas cuestiones muy en cuenta para obtener buenos resultados.

Tratar la adicción sexual requiere de un profundo conocimiento del problema. A diferencia de otras adicciones, donde se puede suprimir completamente una conducta o erradicar el consumo de una sustancia, el sexo debe seguir presente en la vida de la persona. Si tiene un problema con el sexo o conoce a alguien que pueda tenerlo, no lo dude más y pida una cita gratuita. Puede ser el primer paso para superar su adicción

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Lo extraño es vivir: la historia de Kiko y el consumo de porros

Vamos, Kiko, no me digas que has dejado de ir al psicólogo y que estás otra vez fumando maría. Y no me vengas con que soy un brasas, que más que yo no ha fumado ni el Bob Marley y te entiendo. Poco a gusto se queda uno después de un par de porros, como que nadie puede tocarte las narices porque todo te parece bien. Pero por eso mismo, porque sé de qué va la movida. Y porque hemos sido colegas desde que íbamos al colegio y a mí me alucinas, no hay dos como tú, y eso nunca te lo he dicho porque parecen mariconadas, pero hay cosas que uno tiene que hacer y una era decirte que te admiro.

Que yo he dejado muchas otras cosas por hacer, entre porro y porro poco tiempo me daba para que me importase algo, pero tú has estado ahí, pum, pum, pum, currándotelo, estudiando un oficio, aguantando a la chunga de tu madre, trabajando de sol a sol, entrenándote, intentando que las drogas y la priva no te dejasen en la cuneta. Yo no sé qué buscas en esos cómics que tanto te molan, si tú eres más superhéroe que los de la Marvel, esos tíos tan macizos pero tan lloricas, que no han peleado en la vida la mitad que tú y que jugaban con ventaja porque tenía poderes.

Porque, a ver, Kiko, que yo también he visto películas de esos tíos y tú no venías de otro planeta ni te había dado una radiación tocha. Tus padres no eran dioses, millonarios, científicos, ni el amor y la educación con patas. . Nunca te comiste una rosca, ni has sido un lumbreras, ni has tenido pasta más que para pasar el mes y gracias, eso sí, lo que te costaba menos era pegar fuerte cuando había pelea. A tu madre solo le falta volar en escoba para ser una bruja y tu hermano, como para darte ejemplo…ejemplo de desastre. Tú…parecía imposible que sacaras cabeza.

Porque allí estábamos todos, tíos corrientes, como tú, en el parque, quejándonos de lo difícil que es vivir, de lo jodido que es terminar la enseñanza obligatoria, ya no veas encontrar un trabajo de mierda donde luego no te exploten demasiado, y de cómo nos engaña el gobierno y cómo nos persigue la poli, y lo difícil que es encontrarse una piba legal. Y el porro y la litrona y echarse una risas y quejarse de todo con los colegas para pasar la vida, quién puede pedirnos más si no somos superhéroes.

Pero tú, tan corriente como nosotros, no sé de dónde sacabas esas fuerzas, intentando salir del agujero una y otra vez. Terminaste el colegio y te pusiste a aprender un oficio, un cocinero de la hostia eres, te lo digo yo que he probado tus paellas, y en cuanto tuviste un curro te fuiste a terapia para dejar la marihuana, dos años peleándotelo, y luego recaíste y te parecía que no había servido para nada, que tres años después tuviste que volver al psicólogo y ya no eran solo porros, sino también coca.

No jodas, Kiko ¿cómo que para nada? ¿Tú te has fijado cuántos nos quedamos colgados por el camino durante esos años, sin trabajo, sin estudios, sin futuro, sin ganas de luchar ni de mirarnos a la cara?

Y nosotros, tus amigos, no te animamos en tu pelea, como para animar a otros estábamos. Y un poco de mala leche, también te lo digo, aunque sea un mal rollo reconocerlo, que cuando otro sale de esto es como que te da rabia o que te dices “mira, pues sí que se puede” y entonces te planteas que deberías salir también, esforzarte, intentarlo. Pero es más cómodo decir “el Kiko es un rajado; al Kiko le explotan en el trabajo, es un esclavo del sistema; el Kiko se cree más que los amigos, nos desprecia los porros…

Y en lugar de animarte a dejarlo, te liamos más. Que ya estabas tú sacando la cabeza, casi no le dabas a las drogas, te habías metido en la hipoteca del piso con ayuda de tu viejo, y tenías un trabajo bien pagado y con horarios de persona normal, que me habías dicho que te querías apuntar otra vez al gimnasio o a hacer senderismo o hasta a una página de esas para conocer tías. Y entonces lo de la pelea. Que sí, tío, que en vez de llevarte con nosotros al agujero teníamos que haberte dicho “Vete bien lejos y no aparezcas más por el barrio”, pero cuando se organizó el lío tú estabas ya tan colgado como nosotros… y la paliza de órdago que te dieron y perder el trabajo de puta madre. Las palmaditas en la espalda que te dimos después no creo que te sirvieran para pagar la hipoteca. Ni para nada. Más que para que sintieras que eras uno de los nuestros. De nuevo.

Y vuelta a trabajos de mierda, de sol a sol y de martes a domingo, como los esclavos pero peor, que a ellos por lo menos les pagaban la comida y la cama y tú tuviste que alquilarle una habitación de tu piso a una tía que resultó ser una petarda, para pagar la hipoteca. Que vuelvas a casa reventado cada noche y fumes, esnifes, bebas…pues qué te voy a decir, que es lo más normal, lo que haría cualquiera de nosotros.

Pero el Kiko no es cualquiera. Tú, tío, sigues con esa fuerza que no está en el catálogo de la Marvel, y te das cuenta otra vez de lo que te joden la vida las drogas y te importas lo suficiente como para decir “no voy a permitirlo”, y vuelves al psicólogo, y te vienes arriba sin nadie que te jalee, más solo que la una, que tú ya sabes que los superhéroes tienen que guardar su secreto y pelear solos, y nadie les comprende a su alrededor, las pibas y los jefes les tratan como a unos pringados y ellos mismos dudan a veces.  Aunque, ahora que lo pienso, hasta los raritos se juntan entre ellos, la Liga de la Justicia, los X Men y todo ese tinglado. Que seguro que tú terminas encontrando otros amigos que no te lleven al hoyo, sino que sumen fuerzas. Y no andas solo, que el psicólogo te está ayudando de nuevo para reactivar esas fuerzas y que te mantengas firme, firme, en no vernos ni drogarte.

Y, gracias a eso, te libraste de ir con nosotros aquel día en el coche.

Así que no digas que te rindes, que dejas la terapia de nuevo. Cuando pases por el barrio y te enteres de que la he palmado en el accidente, te va a dar por pensar que lo extraño es vivir. No solo mantenerse vivo sino, como tú, luchar por vivir. Yo sé que no puedes escucharme, pero mis palabras están ya en tu cabeza. Agárrate a la vida con fuerza, Kiko, por ti y por mí. Con tus super poderes de barrio. De puro tozudo, invencible.

Como dejar los porros

Si te sientes como Kiko, en Impasse Adicciones te ofrecemos un tratamiento para la adicción a los porros, para que elimines los porros de tu vida y vuelvas a vivir de verdad. Llámanos ya al 91 361 66 56 / 667 73 81 89 o escríbenos a contacto@impasseadicciones.com.

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¿Por qué en Islandia los jóvenes apenas consumen drogas?

Islandia el lugar de Europa donde los jóvenes consumen menos drogas y sustancias adictivas, y puede que esto se deba a un experimento cuyos resultados han sido sorprendentes y muy beneficiosos.

Los datos sobre la adicción a las drogas en jóvenes concluyen que suelen probar y consumir drogas por una llamada al riesgo, por la disponibilidad de las sustancias e incluso por depresión. Es como si necesitasen una inyección de adrenalina. ¿Cómo ha usado esta información el gobierno islandés?

El proyecto islandés

¿Cómo ha sido el proyecto que el país ha llevado a cabo para evitar la adicción a las drogas de sus jóvenes? El Gobierno se planteó conseguir ese ‘subidón’ en ellos de una forma natural. Querían ayudar a los jóvenes a sentirse eufóricos sin necesidad de sustancias externas, sino de una manera natural en el organismo. Se trataba de dar a cada joven, directamente, lo que más quería o necesitaba.

jovenes en Reykjavík, Islandia

Dos jóvenes en un lago de Reykjavík, Islandia

Entrenamiento para la vida

El proyecto en realidad consistía en ofrecer a los jóvenes un acceso fácil a aquello que más ilusión les podía hacer: un deporte, una actividad artística, etc. Pero también recibieron lo que se ha llamado ‘un entrenamiento para la vida’.

De esta manera, iban a aprender a apreciarse y valorarse más a sí mismos, a la vida y a su relación con los demás.

Se hicieron grandes campañas informativas entre los jóvenes, alertándoles desde adolescentes de los peligros que conlleva el consumo de alcohol y drogas.

En las numerosas encuestas que llevó a cabo el país, los datos revelaban que aquellos jóvenes que practicaban deporte habitualmente o pasaban más tiempo con sus familias, eran los que menos problemas de adicciones presentaban.

 

deporte en islandia contra las drogas

El programa ‘Juventud en Islandia’

Este programa incluía de forma indispensable el papel de las familias. Pasar tiempo de calidad con tus hijos pequeños o adolescentes marca una gran diferencia.

Para ello, se crearon asociaciones de padres en todos los colegios. Pero también se endurecieron las leyes existentes. A partir de ese momento, el tabaco sólo podía venderse a mayores de 18 y el alcohol a mayores de 20. Pero también se limitó por ley las horas en las que los menores podían ‘deambular’ solos por las calles.

A algunos estas leyes podrían parecerles muy duras o restrictivas, pero acompañadas de un verdadero acompañamiento familiar y actividades complementarias, sobre todo deporte, han dado unos resultados dignos de estudio.

La fórmula es sencilla: los valores de prevención han aumentado y los valores de riesgo han disminuido.

El consumo de drogas en Islandia ha retrocedido con una tendencia muy clara. Ha sido el país europeo donde más ha disminuido el consumo de alcohol y drogas.

Pero este programa, que en otros lugares ya ha sido adaptado como en Rumanía, los datos también hablan por sí solos. Bucarest disminuyó el consumo de alcohol y drogas entre sus jóvenes, pero también ha bajado el porcentaje de suicidios. En otros lugares, también ha bajado el nivel de delincuencia juvenil.

Aquí os dejamos un resumen en vídeo del proyecto islandés Youth in Iceland realizado por Funcas, entidad que forma parte de la Obra Social de CECA.

 

Conclusiones

La implicación de la familia y los formadores es clave para evitar que la juventud pueda caer en estos problemas de adicciones, que suelen ir acompañados de una búsqueda de adrenalina o riesgo, o de querer salir de una situación de insatisfacción, estrés o tristeza.

En Impasse Adicciones consideramos que para poder cumplir con los objetivos de reducir la reducción entre nuestros jóvenes, es necesario que exista un fuerte compromiso social. Lo ideal sería comenzar por fomentar y facilitar el acceso a actividades lúdicas y deportivas de nuestros jóvenes que subsanen esas diferencias que pueden resultar tan naturales en la adolescencia, un periodo de constantes cambios. 

 

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Esto es lo que te pasa al dejar de beber alcohol

No sé si has oído hablar del Dry January (Enero Seco), que tanto de moda se ha puesto en Inglaterra y EEUU. Este reto consiste, cuando finalizan las navidades, en dejar de beber alcohol, es decir, en reducir el consumo de alcohol a cero durante todo el mes tras los atracones típicos de estas fechas.

Pero lejos de retos puntuales, lo que está claro es que dejar de beber alcohol si eres consumidor habitual, y sobre todo de riesgo, conlleva unos cambios muy positivos en tu organismo y tu vida diaria que no estaría de más conocer.

El impacto positivo en el sistema cardiovascular

Cuando dejas de beber, le das un respiro a tu corazón y a tus arterias. El consumo habitual de alcohol puede provocar problemas en el sistema cardiovascular, como tensión alta, ritmo cardiaco anormal e incluso aumenta los riesgos de sufrir un infarto.

Dejar de beber alcohol hará sentir mejor a tu corazón, y esto se puede multiplicar si llevas una alimentación sana y haces algo de ejercicio.

Mejora tu salud mental

El consumo de alcohol de manera habitual sorprendentemente tiene consecuencias graves en tu salud mental.

Aunque a corto plazo reproduzca sensaciones de bienestar, euforia, etc., a medio y largo plazo está relacionado con problemas como la depresión. ¿Por qué ocurre esto?

Puede provocarte ansiedad y problemas a la hora de gestionar el estrés, porque el consumo habitual y excesivo de alcohol obstaculiza los neurotransmisores que necesita el cerebro para tener una adecuada salud mental.

Así, al dejar de beber alcohol o reducir considerablemente el consumo, notarás una mejoría no sólo física sino también mental.

Dormirás mejor

Directamente relacionado con sentirnos mejor, está un buen descanso. Está de sobre demostrado por varios estudios que reducir o eliminar el consumo de alcohol mejora la calidad del sueño.

Esto se traduce en sentirte mejor, con más fuerzas y encarar el día con un mejor ánimo.

Recupera tu hígado y tus riñones

Estos órganos son unos de los que más sufren con la ingesta continuada de alcohol. El hígado en concreto es el encargado de filtrar la sangre que sale del tubo digestivo. Cuando ingieres alcohol, el hígado es el órgano encargado de hacerlo desaparecer de la sangre, con el consiguiente sobre esfuezo que conlleva.

En el caso del filtrado que hacen los riñones, se trata de filtrar la sangre para producir orina y eliminar así deshechos. Este proceso conlleva medir si hay que liberar o retener agua.

Los riñones regulan la cantidad de agua en el cuerpo y el alcohol entorpece dicha función. Además, como el alcohol aumenta la carga de trabajo del hígado, los riñones se ven obligados a “trabajar más para compensar”. Beber menos o dejar de beber recuperará tus riñones.

Adelgazarás

El consumo elevado de alcohol está directamente relacionado en cómo el organismo gestiona la insulina. El consumo de alcohol lleva a sufrir resistencia a la insulina o insulinorresistencia.

Esto ocurre cuando el organismo no reacciona a la insulina, que es la hormona que segrega el páncreas para distribuir la glucosa en las células y que permite tener bajo control los niveles de azúcar en la sangre.

En el caso de sufrir de esta deficiencia, puedes llegar a desarrollar diabetes del tipo 2, algo que evitarás si dejas de consumir alcohol.

Pero además, la ingesta calórica que va de la mano del consumo de alcohol es realmente importante, por lo que evitar su consumo se verá reflejado en tu peso. Además, reducirás tu nivel de colesterol.

El consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer

Un informe de la Sociedad Americana de Oncología advierte de que beber alcohol, aunque sea en pocas cantidades, aumenta el riesgo de cáncer. Por lo cual es evidente que reducir su consumo nos puede ayudar a llevar una vida más saludable.

¿Cómo ves la mejoría en tu vida si dejas de consumir alcohol? Sin duda los cambios son más que relevantes.

Tratamiento para dejar de beber

En Impasse Adicciones somos conscientes de la aceptación que tiene el consumo de alcohol en nuestras sociedad y de las dificultades para saber cuándo se sobrepasa la línea del consumo por ocio al consumo peligroso. Cuando el alcohol comienza a gobernar la vida del paciente, afectando a su estado de ánimo, a sus relaciones y a su salud es hora de tomar medidas.

Reconocer la adicción al alcohol es el primer paso para iniciar un proceso de recuperación. En Impasse Adicciones, Fernando Botana profundiza en las causas que le han llevado de manera personal a abusar de la bebida. Este proceso consolida y garantiza que la abstinencia sea la definitiva.

El alcohol destruye la vida de las personas en todos los sentidos: salud, relaciones personales y trabajo. No destroce su vida. Tratamiento del alcoholismo en Madrid: más de 30 años haciendo frente y venciendo a la adicción al alcohol

 

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Descubre si tu hijo consume drogas con estas señales

Con la llegada de la pubertad o la adolescencia, muchas son las familias que acaban viviendo un cierto distanciamiento entre sus miembros. Por un lado esto es normal, ya que son edades en las que los menores comienzan a sentir que necesitan más independencia, que tienen sus propias ideas y gustos, y quieren experimentar con tomar sus propias decisiones.

Hasta aquí, todo normal. El problema viene cuando el adolescente comienza a sentir curiosidad por ciertas sustancias que le pueden traer serios problemas. Hablamos del cannabis, la cocaína, las drogas sintéticas

¿Cómo saber si tu hijo puede estar consumiendo drogas?

Los adolescentes, experimentadores por naturaleza

En esta etapa de la vida, las ganas y la curiosidad por probar cosas nuevas son innatas. Por eso es importante adelantarte a esta época mediante una educación sincera y una comunicación fluida.

Tenemos que tener en cuenta que estas sustancias psicoactivas pueden consumirse a una edad cada vez más temprana.

Pero hay ciertas señales que pueden ayudarte a descubrir si tu hijo está experimentando con este mundo peligroso.

1. Mírale a los ojos:

Esto no significa que intentes saber la verdad a través de su mirada, sino que debes fijarte en el estado físico de sus ojos. Muchos de los consumos de estas sustancias afectan a estos órganos, como el enrojecimiento en el caso del consumo de marihuana o cannabis, pupilas anormalmente dilatadas y ojos muy abiertos con el consumo de psicotrópicos como cocaína, MDMA, éxtasis, etc. O mirada perdida y vidriosa en el caso del consumo de alcohol.

2. El olor

Sin duda el olor es clave para saber si tu hijo consume algunas de estas sustancias, sobre todo tabaco y alcohol. Si tu hijo consume tabaco o porros, el olor se quedará impregnado en sus dedos, pelo y ropa. Probablemente, si no quiere que le pilles, tendrá conductas como lavarse mucho las manos o echarse colonia fuera de lo normal. En el caso del alcohol, el olor de su aliento es un gran delator.

3. Cambios en su comportamiento y hobbies

Este es otro de los signos clave para detectar si tu hijo consume algún tipo de sustancia. Los cambios de humor son muy comunes en los jóvenes consumidores. Irritabilidad, momentos de depresión, aislamiento, agresividad… También puede dejar de lado sus actividades cotidianas y responsabilidades. Puede faltar a clase habitualmente o incluso dejar de lado ese deporte que tanto le gustaba para salir por la noche.  No es determinante, pero esta actitud puede ponerte en alerta.

4. Amistades que pueden ser malas influencias

Es clave conocer en entorno de tus hijos. Conocer sus amistades, a quién frecuenta en su lugar de estudio o durante su tiempo de ocio… Si estas personas que les acompañan te resultan claramente consumidores de este tipo de sustancias, es probable que tu hijo acabe ‘probando’ alguna de ellas.

5. Problemas de dinero

Cuando un adolescente empieza a consumir estas sustancias, lógicamente esto conlleva un gasto fuera de lo normal. Ya sea el cannabis o sustancias como la cocaína, conllevan un gasto extra. Puede que te pidan más dinero del que te pedían habitualmente, que se busquen un trabajo temporal y no sepas en qué ha gastado el dinero o, en casos más graves, que robe dinero en casa.

Son sólo unos pocos consejos de aspectos que debes vigilar sobre todo en edades de riesgo, en las que los adolescentes en su afán de probar cosas nuevas e incluso romper los límites, pueden terminar en un camino que puede ser peligroso para su futuro.

La comunicación y la información son claves para saber si tu hijo puede ser consumidor de drogas y evitarlo.

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La ludopatía crece cada vez más entre los jóvenes: evita caer en ella

La enfermedad de la ludopatía siempre había estado ligada a personas de cierta edad, a casinos y a bingos. Pero con el paso del tiempo los perfiles han cambiado. Actualmente la ludopatía crece entre los más jóvenes y ha pasado al mundo online.

Se ha detectado que casas de apuestas cada vez proliferan más por las calles y sobre todo en barrios humildes, algo que parece estar ligado al paro y la crisis. Pero, ¿sabes qué influencia está teniendo también la proliferación de juegos de azar online?

Nuevas tecnologías al servicio del juego

Los perfiles de los jugadores online no están delimitados, pero cada vez hay más gente joven “enganchada”, incluso menores de edad que en teoría no están autorizados a participar en este tipo de servicios en la red.

Las tecnologías han llegado también al campo de los juegos de azar, sirviéndose también de una eficaz publicidad.

Causas del aumento de adictos

Según los últimos datos hechos públicos por el Gobierno de España y que recoge el diario El Economista, el número de adictos a los juegos on line ha crecido un 34% en solo un año. Una de las principales causas del aumento de adictos es la facilidad e inmediatez de poder acceder a los juegos de azar online. Con un simple smartphone, un portátil o una tablet, en pocos segundos se puede estar conectado a la red y jugando en línea.

Además en los últimos tiempos se han multiplicado las promociones y el marketing respecto a los juegos online. No es raro ver anuncios en televisión en los que famosos o deportistas animan a participar en juegos online. Esto, unido a caracteres impulsivos de potenciales jugadores, parece ser una de las causas del aumento de esta adicción.

La accesibilidad desde casa y desde el anonimato multiplican las probabilidades de que jugar online acabe siendo un problema.

¿Cómo saber si estás enganchado?

Una de las pautas de comportamiento que más puede ser clave para diagnosticar una adicción al juego online, es el hecho de cada día apostar un poco más.

Tener una situación económica en la que estos gastos no resultan saludables, además de una falta de autocontrol, son síntomas a tener en cuenta. Saber que estás jugando sin que debieras hacerlo (por causas económicas o de insatisfacción) deberían ponerte en alerta.

Si además mientes a tus allegados o pones en peligro relaciones personales (o incluso el trabajo), es más que evidente que puedes estar en un comportamiento de riesgo, o ya estar inmerso en la adicción al juego online.

No poder controlar tu conducta respecto al juego online, ya es motivo más que suficiente para buscar ayuda, y que las personas de tu entorno acepten y entiendan que tienes un problema.

El juego online es la llamada ‘ludopatía del siglo XXI’, y puede llegar a destrozar la vida de una persona o de una familia.

Las apuestas online resultan muy atractivas por la facilidad de acceso a ellas, y por la imagen de facilidad y de triunfo que los medios y la publicidad nos venden. Pero lo cierto es que, aunque sea de pequeña apuesta en pequeña apuesta, pueden llegar a generar un gran agujero económico.

Por eso hay que tener en mente siempre el peligro de sencillamente entrar en el juego. Una simple apuesta de un día puede llevarnos a un agujero sin retorno. Por eso, lo ideal es directamente evitar este tipo de ‘entretenimiento’ o manera de creer que vamos a ganar dinero fácil. Antes de apostar online, ¡piénsatelo dos veces! Puedes ahorrarte muchos problemas futuros.

¿Cómo recuperarse de una adicción al juego?

Reconocer que se es adicto al juego y ser conscientes de los riesgos y dificultades que esta adicción está generando en la persona, suele ser el primer paso antes de solicitar ayuda psicológica.

En Impasse somos expertos en el tratamiento de adicción al juego en Madrid, y aplicamos terapias efectivas que evitan al máximo las posibles recaídas. La terapia aplicada por Fernando Botana consigue que la adicción al juego se supere en el 100% de los casos que siguen el tratamiento.

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