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¿Cómo saber si realmente eres adicto al sexo?

Para saber si realmente eres adicto al sexo hay varias señales que debes tener en cuenta, pero sobre todo, una adicción sea a lo que sea, conlleva una falta de control. No se desea en realidad hacer eso, pero una ‘fuerza’ mayor nos controla.

Por eso es importante que delimitemos cómo es nuestra relación con el sexo para poder determinar si realmente el diagnóstico es el de una adicción. Si es así, tendremos que tratarlo inmediatamente para evitar males mayores. Estas son algunas señales inequívocas que podrían indicar que alguien es adicto al sexo.

Te quita demasiado tiempo

Lógico es que para mantener relaciones sexuales tengamos que dedicarle un tiempo que, por otro lado, es más que saludable. Las relaciones sexuales son una base importante en la pareja, y también algo necesario o que nos apetece aunque estemos solteros.

Pero cuando el tiempo que le dedicamos a pensar o practicar relaciones sexuales es excesivo y nos resta tiempo de otras cosas importantes, podemos empezar a pensar que algo no va bien.

Consecuencias negativas de la adicción al sexo

¿Cuánta cantidad de sexo es ‘normal’ tener al cabo de, por ejemplo, una semana? Difícil respuesta. Pero si nuestra práctica o necesidad de sexo nos trae consecuencias negativas en nuestra vida o/y en la de los que nos rodean, estamos en una conducta de riesgo.

problemas del adicto al sexo

Actividad sexual excesiva

Generalmente el perfil del adicto al sexo suele ser el de un varón joven, que dedica buena parte de su tiempo a pensar en sexo y a practicarlo y satisfacer sus necesidades, aunque esto luego les haga sentir mal o culpables.

También suele viene acompañado de una promiscuidad excesiva, o de la infidelidad si están en pareja. Se usan además de forma descontrolada medios como cibersexo, masturbación, consumo de pornografía o prostitución, entre otros.

Esto puede conllevar problemas económicos y con nuestra familia o pareja.

¿Qué puede llevar a una adicción al sexo?

Como en otras patologías adictivas, puede haber ciertas características en las personas que sean más susceptibles de acabar con una adicción al sexo.

Un desencadenante puede ser por ejemplo un desequilibrio hormonal con un aumento de testosterona, abusos sexuales en la infancia, ansiedad, conflictos no resueltos, fobia social, personalidades inmaduras…

Adicción al sexo y problemas en la pareja

Lógicamente, si el adicto al sexo cumple todos estos requisitos y tiene una pareja estable, los problemas no tardan en aparecer.

Generalmente es una adicción muy difícil de gestionar y suele acabar en ruptura. Las mentiras, manipulaciones, gastos excesivos, apatía, desinterés sexual, etc. suelen minar de tal manera a la pareja que la relación termina.

Por eso es necesario ponerse en manos de un especialista lo antes posible. Los sentimientos de culpa, de pérdida de control y baja autoestima hacen sufrir al adicto al sexo a diario. Esto sin sumar los problemas en las relaciones sociales.

¿Cómo es el tratamiento de la adicción al sexo?

Una evaluación por parte de un especialista es clave y hay que darse prisa en ponerse en tratamiento. La adicción al sexo puede ser la manifestación de otros problemas más profundos que hay que gestionar.

Como todas las adicciones, la falta de control sumada a las consecuencias negativas en la calidad de vida y en la salud física y mental hacen que es este tipo de adicciones deban tratarse cuanto antes mejor.

En Impasse Adicciones realizamos terapias individuales y exclusivas que respetan en todo momento la intimidad del paciente. Las terapias que aplicamos en nuestro tratamiento de adicción al sexo, son efectivas y evitan al máximo posibles recaídas –algo habitual en los casos de adicción al sexo- porque además de buscar un comportamiento sexual equilibrado, se trata de llegar al fondo del problema, identificando y tratando los conflictos psicológicos y personales que están detrás de la adicción.

Gracias a los más de 30 años experiencia, conocemos a fondo la mayor parte de las situaciones que pueden darse y cómo pueden sentirse tanto el adicto al sexo, como su pareja –en caso de tenerla- cuando deciden dar el paso de solicitar ayuda profesional. Por ello, ofrecemos un trato absolutamente confidencial, cercano y exclusivo. Las terapias son individuales y completamente personalizadas. Sabemos que es fundamental tener estas cuestiones muy en cuenta para obtener buenos resultados.

Tratar la adicción sexual requiere de un profundo conocimiento del problema. A diferencia de otras adicciones, donde se puede suprimir completamente una conducta o erradicar el consumo de una sustancia, el sexo debe seguir presente en la vida de la persona. Si tiene un problema con el sexo o conoce a alguien que pueda tenerlo, no lo dude más y pida una cita gratuita. Puede ser el primer paso para superar su adicción

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Consumo de porno y adicción al sexo

El consumo excesivo de pornografía es uno de los comportamientos habituales de las personas que padecen adicción al sexo. La razón principal es la enorme disponibilidad de cibersexo y pornografía online.

Según las estadísticas de Pornhub, en 2017 se registraron en todo el mundo 28.500 millones de búsquedas de porno en internet, una media de 81 millones de visitas al día. En total, se subieron más de 4 millones de vÍdeos a este portal de pornografía, con una duración total que alcanza los ¡68 años! Los datos de Pornhub sitúan a España en el puesto número 12 entre los países que ven más pornografía en esta plataforma.

Otros estudios, como el de Techpump, aseguran que España es el sexto país en cuanto a consumo de porno dentro de las webs que maneja esta empresa. De acuerdo con Techpump, la comunidad de Madrid y en particular la ciudad de Madrid son los lugares con mayor consumo de porno online del país.

 

La mayoría de expertos señalan que el consumo esporádico de porno no tiene por qué ser necesariamente perjudicial. El problema, una vez más, surge cuando se convierte en algo compulsivo y descontrolado.

 

¿Internet y la gran abundancia de porno online han contribuido ha multiplicar los casos de adicción al sexo? Hoy día parece indudable. Aunque conviene dejar claro que la pornografía online en sí misma no es el problema, es evidente que cada vez hay más personas que hacen un mal uso de ella, otorgándole un papel protagonista en su vida sexual.

 

 

Sexo, la palabra más buscada

Cuando tecleamos la palabra “sexo” en Google, el buscador nos devuelve 440 millones de resultados. Es la palabra más buscada. Obviamente, no todos esos resultados corresponden a pornografía, pero sí reflejan la omnipresencia del sexto en un ámbito, Internet, en el que pasamos cada vez más horas y que ha modificado de forma radical la forma de comunicarnos y relacionarnos, también desde el punto de vista sexual.

Internet nos permite un tipo de sexo sin compromiso, anónimo, gratuito y que muchos consideran más seguro. De hecho, algunas personas con pocas habilidades sociales o que atraviesan una etapa poco estimulante en su vida sexual pueden encontrar en la red contenidos que la enriquezcan puntualmente.

Sin embargo, el sexo por internet también tiene consecuencias negativas, sobre todo en forma de pérdida de control, es decir, de adicción. Las personas, en su mayoría hombres, que consumen pornografía en exceso suelen perder el interés por todo estímulo sexual que no sea el que les llega a través de la pantalla. Esa dependencia va en detrimento de las relaciones sexuales “reales” de pareja.

El abuso de la pornografía tiende a crear un universo sexual alejado de la realidad y a potenciar un sentimiento común en las personas adictas: la inseguridad y el sentimiento de culpa. Por eso, cada vez más, se encierran en prácticas sexuales más obsesivas. Internet les ofrece un “refugio” seguro para su obsesión, aunque poco a poco ese refugio se convierte en una prisión.

 

 

Prevención y tratamiento

La prevención de la aparición de la adicción al sexo pasa necesariamente por una mejor educación sexual de los más jóvenes. El hecho de que la pornografía online sea el primer contacto con la sexualidad de muchos adolescentes debería hacernos reflexionar, como sociedad, acerca del tipo de valores, referencias y creencias asociadas al sexo que estamos construyendo.

En general, la pornografía crea una imagen distorsionada de las relaciones sexuales e impide el desarrollo de una sexualidad más basada en el contacto con otras personas. En ciertos casos, esto puede degenerar en trastornos tan serios como la adicción al sexo.

Hay una serie de síntomas que deben alertarnos de que el consumo de pornografía ha rebasado el umbral de lo saludable:

  • ¿Ha intentado abandonar o al menos reducir el consumo de pornografía y no lo ha conseguido?
  • ¿Utiliza la pornografía para huir de situaciones o sentimientos que le resultan desagradables: ansiedad, culpa, ira, etc.?
  • ¿Le obsesiona consultar webs de pornografía, hasta el punto de descuidar sus responsabilidades (trabajo, familia, amigos, etc.) para conectarse?
  • ¿El uso que hace de la pornografía le provoca sentimientos de culpa y vergüenza?
  • ¿Miente para ocultar su actividad sexual?
  • ¿Es incapaz de tener relaciones sexuales sin que medie el uso de pornografía?

Esta batería de preguntas pueden ser útiles para dilucidar si usted o una persona de su entorno padece un consumo descontrolado de pornografía que puede llevar aparejada una adicción al sexo.

En Impasse Adicciones utilizamos este tipo de preguntas para determinar la historia del paciente y planificar el tratamiento más adecuado.

No podemos olvidar que, aunque el cuadro de la adicción presenta rasgos comunes a todas las personas adictas al sexo, las causas y las circunstancias personales de cada una obligan a llevar a cabo un tratamiento de la adicción al sexo totalmente personalizado.

Si consideras que tienes un problema con el sexo o conoces a alguien que pueda necesitar ayuda, contacta con nosotros y ven a una primera consulta totalmente gratuita

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La mujer del póster

Creador: Fernando Botana
Autora: Loren Fernandez
Ilustraciones: Isabel Osma

-Miguel, tienes una novia que no te la mereces. Lo mismo es una chica lista y se arrepiente esta noche.

Una broma sin más de un amigo, la frase típica en una típica despedida de soltero. Pero Miguel no ha dormido bien, dándole vueltas. Y peleando entre el deseo de volver a su evasión para olvidar su angustia o dominarse. A la luz de la mañana distingue su traje de boda, colgado en la puerta del armario. Sí, su amigo no tenía ninguna mala intención. La gente que le rodea siempre ha creído que Miguel tiene seguridad de sobra, que se le puede hablar así sin acomplejarle. Es un hombre alto, atlético, de rasgos agradables, a quien las mujeres persiguen desde que tiene uso de razón.

Muchas de esas mujeres le acusaron de engreído y de insensible. La timidez, el miedo y la culpa se disfrazan de muchas maneras. Lo que parecía soberbia y distancia era miedo al sexo, a no quedar bien, a no saber cómo. Y la imagen contagiada por su familia del sexo como algo sucio, lo que hacía que se sintiese incómodo y no terminase de funcionar bien en la cama.

adiccion al sexoNinguna de esas mujeres, ninguno de sus amigos, sospecharían que ha sido adicto al porno durante años; él, que podría haber tenido un rollo siempre que quisiera. Ahora mismo, a unas horas de casarse,  se obsesiona pensando si no vale lo suficiente para su novia, si va a perderla, y se desespera por no poder encender el móvil y, como habría hecho antes, abrir una aplicación de sexo virtual, masturbarse y relajar esa tensión. Esas dudas.

Al principio fueron las revistas porno. Esas que iba cambiando de escondite para que no las encontrara su madre. Miguel se obsesionó tanto con una de las modelos de aquellas revistas que, si cierra los ojos, aún puede recordar sus curvas, sus labios y su estudiada mirada de deseo. La mujer del póster central que siempre le acompañó en sus fantasías.

Entonces aún había chicas reales en su vida. Eso sí, relaciones cortas, esporádicas. Entonces aún tenía pelo. Pero pasó de los treinta, y ya no era raro que un amigo le dijera con sorna que “no tenía un pelo de tonto”, o que conociera a una chica en un bar y le creyera diez años más viejo. Miguel tiene cada vez más miedo al rechazo, cree que ha perdido su atractivo. Sumado al miedo de siempre, el miedo a que, si no le rechazan… ¿cumplirá después las expectativas? La chica del póster nunca le exigió nada ni se fijó en su aspecto.

A cambio de su pelo recibió un regalo del destino, o una maldición, llegó Internet, y el porno, que ya había comenzado a moverse y a gemir en las películas, ahora tenía otra dimensión: interactuar. Miguel ya no soñaba con una modelo porno: podía verla y ser visto, hablarla, escuchar sus susurros y el modo en que se ponía caliente, y él podía excitarse  aún más, imaginando que la seducía, él, con su calva y con sus inseguridades.

 ¿Qué había de malo en ello?  No hacía daño a nadie. Era un entretenimiento como el de otros; a él no le gustaba tanto el fútbol y las series de televisión no eran suficiente.

Los adictos al porno pueden llegar a perder relaciones sociales

Pero Miguel encontraba tanta satisfacción en su entretenimiento que fue perdiendo el resto de su vida. Cuando quiso darse cuenta se pasaba horas masturbándose; apenas salía de casa porque prefería esa relación fácil a cualquier otra real; no contestaba el teléfono para no interrumpir sus encuentros virtuales. Se conectaba cuando quería sentirse satisfecho, aunque la insatisfacción creciera después. Cuando su vanidad fallaba porque había recibido una crítica, pero también como premio cuando había triunfado. Cuando estaba aburrido y cuando tenía una montaña de trabajo atrasado sobre el escritorio. Para consolarse, cuando murió su padre, y para celebrarlo, cuando nació su sobrino; llegó tarde al tanatorio y al hospital.

adiccion al sexoCuando conoció a Alicia y deseó tener una relación real con una mujer real, sintió que ya no era capaz de hacerlo. Necesitaba ayuda.

Gracias al control de estímulos al que se prestó en terapia (un programa en el móvil y en el ordenador le impedía entrar a ver porno) pudo comenzar una abstinencia, dura, pero que le permitió distanciarse de su obsesión y empezar el verdadero proceso de su recuperación: hablar con el psicólogo de una forma abierta y sincera, verse capaz de sanar, aceptar sus fantasías, ser más objetivo consigo mismo, entender de qué huía con su adicción y qué perdía huyendo, comprender la importancia de controlarse para ganar una vida satisfactoria con una mujer que le encuentre atractivo, interesante, buen amante, por él mismo. Verse con otros ojos a través de una mujer real, no de una de papel. Y perder el miedo al sexo. Al sexo real. Disfrutarlo.

La adicción al porno y al sexo tienen solución

Eso fue hace un año. Va a casarse dentro de unas horas. Ya no tiene esa aplicación que le impide buscar sexo fácil. No la necesita. Pero está nervioso, inseguro. Es un sentimiento antiguo. Para el que hay respuestas nuevas. Reales. Valiosas. Coge el móvil. Activa la vídeo llamada.

                -Hola Alicia, amor. Estoy hecho un puro nervio. Tengo tantas ganas de estar contigo que tenía que llamarte.

                Una risa fresca y una mirada provocadora responden al otro lado de la pantalla.

                -Ummm…Me encanta. Pareces un adolescente enamorado, jajaja. Yo también estoy hecha un puro nervio de las ganas de verte esta noche…y todas las demás.