Cuántos porros se fuma un adicto al día: ¿existe una cantidad que indique una adicción?

Fernando Botana Núñez

Facebook
Email
WhatsApp

¿Cuántos porros se fuma un adicto al día? No existe una cantidad concreta que permita responder a esa pregunta. Hay personas que desarrollan una dependencia fumando uno o dos porros al día y otras que consumen cinco, diez o incluso más. Incluso hay quienes solo fuman un porro cada noche y, aun así, sienten que no pueden dejar de hacerlo. Lo que realmente indica que puede existir una adicción no es el número de porros, sino la dificultad para decidir libremente cuándo consumir y cuándo no. 

Es una de las dudas más frecuentes entre quienes empiezan a preocuparse por su consumo de cannabis o por el de alguien cercano. Padres, parejas y amigos suelen buscar una cifra que les permita saber si la situación es preocupante, pero la realidad es que la cantidad, por sí sola, no ofrece esa respuesta. 

Dos personas pueden fumar el mismo número de porros al día y vivir situaciones completamente diferentes. Una puede hacerlo de forma ocasional y ser capaz de pasar días o semanas sin consumir. La otra puede sentir que necesita fumar para relajarse, dormir, estudiar o simplemente afrontar el día. Desde fuera ambas consumen una cantidad parecida, pero la relación que mantienen con el cannabis es muy distinta. 

Por eso, para saber si existe un problema conviene mirar más allá del número de porros. La frecuencia con la que se consume, la facilidad o dificultad para dejarlo, el motivo por el que se fuma y las consecuencias que está teniendo en la vida diaria suelen aportar mucha más información. 

¿Cuántos porros suele fumar una persona con adicción?

No existe una cifra que se repita en todos los casos. 

En consulta pueden encontrarse personas que consumen un solo porro al día, mientras que otras fuman cinco, seis o incluso más repartidos a lo largo de toda la jornada. La diferencia entre unas y otras no suele estar únicamente en la cantidad. 

Por ejemplo, hay personas que empiezan fumando solo los fines de semana. Con el tiempo pasan a consumir un porro por la noche para relajarse antes de dormir. Meses después añaden otro al terminar de trabajar y, sin apenas darse cuenta, el cannabis acaba formando parte de casi todos los días. 

También ocurre la situación contraria. Alguien puede fumar únicamente un porro antes de acostarse y, aun así, sentir que no puede dormir si no consume. Aunque la cantidad parezca pequeña, el cannabis ya ha empezado a ocupar un lugar importante en su vida. 

Por eso, más que preguntarse cuántos porros fuma una persona, conviene hacerse otra pregunta: ¿podría dejar de fumar durante varios días sin sentir que lo necesita?

¿Cuántos porros al día se consideran muchos?

No existe un número a partir del cual pueda afirmarse que una persona tiene una adicción al cannabis. 

Sin embargo, cuando el consumo es diario, aumenta con el paso del tiempo o la persona siente que necesita fumar para hacer vida normal, merece la pena prestar atención, independientemente de la cantidad. 

Hay personas que consumen tres o cuatro porros al día y mantienen cierto control sobre su consumo. Otras desarrollan una dependencia fumando bastante menos. Del mismo modo, algunas personas llegan a consumir muchos más porros al día porque el cannabis ha pasado a formar parte de prácticamente toda su rutina. 

Lo importante no es comparar el consumo con el de otras personas, sino observar si ese hábito está dejando de ser una elección para convertirse en una necesidad.

¿Es normal fumar un porro todos los días?

No necesariamente. Fumar un porro al día no significa automáticamente que exista una adicción. Sin embargo, cuando ese consumo se mantiene durante meses, cuesta dejarlo o empieza a sentirse como algo imprescindible para relajarse, dormir o encontrarse bien, conviene valorar la situación. 

Muchas personas restan importancia al consumo porque piensan que «solo es uno al día». El problema es que la dependencia no siempre aparece de forma brusca. Lo más habitual es que se desarrolle poco a poco, casi sin que la persona sea consciente. 

Si tienes dudas, puede ser útil preguntarte: 

  • ¿Podría pasar una semana sin fumar si me lo propusiera?  
  • ¿Necesito consumir para dormir o desconectar?  
  • ¿Me pongo de mal humor o más irritable cuando no tengo cannabis?  
  • ¿He intentado reducir el consumo varias veces y siempre vuelvo al mismo punto?  
  • ¿Cada vez fumo antes o con más frecuencia que hace unos meses?  

Responder afirmativamente a varias de estas preguntas puede indicar que merece la pena analizar con más profundidad la relación que existe con el cannabis. 

Además, el Plan Nacional sobre Drogas recoge información sobre los riesgos y consecuencias del consumo de cannabis, especialmente cuando el consumo se vuelve frecuente o prolongado. 

¿Cómo suele consumir cannabis una persona con dependencia?

No existe un único perfil de consumidor. Cada persona desarrolla la dependencia de una forma diferente. Aun así, hay comportamientos que suelen repetirse cuando el cannabis deja de ser algo ocasional. 

Por ejemplo, algunas personas: 

  • Encienden el primer porro poco después de levantarse.  
  • Fuman antes de ir a trabajar o estudiar porque sienten que estarán más tranquilas.  
  • Aprovechan cualquier descanso para volver a consumir.  
  • Retrasan irse a dormir porque antes quieren fumarse «el último porro del día».  
  • Evitan viajes o planes largos porque saben que no podrán consumir con normalidad.  
  • Llevan cannabis encima casi siempre por miedo a quedarse sin él.  

También es habitual que el consumo empiece a condicionar decisiones cotidianas. Hay personas que dejan de hacer determinadas actividades, rechazan algunos planes o cambian sus horarios para asegurarse de que podrán fumar. 

Al principio estas situaciones pueden parecer pequeños hábitos sin importancia. Sin embargo, cuando el cannabis empieza a marcar el ritmo del día, es frecuente que la persona deje de adaptarlo a su vida y sea su vida la que termine adaptándose al consumo. 

En adolescentes y jóvenes este proceso puede pasar aún más desapercibido porque el consumo suele normalizarse dentro del grupo de amigos. En nuestro artículo sobre la adicción de los jóvenes al cannabis explicamos con más detalle algunos de los factores que favorecen esta situación y las señales que conviene observar. 

¿Por qué algunas personas terminan fumando cada vez más?

Una de las razones más habituales es la tolerancia. 

Al principio, una persona puede conseguir el efecto que busca con un solo porro. Sin embargo, con el paso del tiempo puede necesitar dos, tres o incluso más para sentir algo parecido. En otros casos, no aumenta tanto la cantidad de cada consumo, sino la frecuencia con la que fuma a lo largo del día. 

Pero la tolerancia no es el único motivo. 

Muchas personas empiezan utilizando el cannabis únicamente en momentos concretos, como una reunión con amigos o un fin de semana. Poco a poco, el consumo empieza a asociarse a situaciones cada vez más habituales: relajarse después del trabajo, conciliar el sueño, reducir la ansiedad, combatir el aburrimiento o desconectar de determinadas preocupaciones. 

Cuando esto ocurre, fumar deja de ser una decisión puntual y empieza a convertirse en una respuesta casi automática. 

Es frecuente que alguien piense: «Solo será hoy porque he tenido un mal día« o «Solo necesito uno para dormir«. Sin darse cuenta, esas excepciones empiezan a repetirse hasta formar parte de la rutina diaria. 

¿Cuándo deja de ser un consumo ocasional?

No siempre es fácil identificar el momento en el que un consumo puntual se convierte en un problema. En muchas ocasiones no ocurre de forma repentina, sino a través de pequeños cambios que van pasando desapercibidos. 

Por ejemplo, una persona puede empezar fumando únicamente los fines de semana. Después incorpora un porro algunas noches entre semana y, con el tiempo, termina consumiendo casi todos los días sin plantearse cuándo dejó de ser algo esporádico. 

Una señal importante no es únicamente la frecuencia con la que se fuma, sino el espacio que el cannabis empieza a ocupar en la vida diaria. Cuando condiciona los horarios, las relaciones personales, el trabajo, los estudios o la forma de afrontar determinadas emociones, conviene detenerse a valorar qué está ocurriendo. 

En adolescentes y jóvenes merece una atención especial. El Plan Nacional sobre Drogas recoge diferentes situaciones de especial riesgo relacionadas con el cannabis, especialmente cuando el consumo comienza a edades tempranas o se mantiene de forma habitual. 

¿Cuándo conviene buscar ayuda?

Muchas personas retrasan la decisión de pedir ayuda porque creen que todavía no consumen lo suficiente como para tener un problema. Otras piensan que dejarán de fumar cuando quieran y prefieren esperar un poco más. 

Sin embargo, buscar orientación no significa que la situación sea extremadamente grave. En muchos casos, hacerlo a tiempo permite comprender mejor qué está ocurriendo y evitar que el consumo continúe aumentando. 

Puede ser recomendable consultar con un profesional cuando: 

  • El consumo resulta cada vez más difícil de controlar.  
  • Los intentos por reducirlo o dejarlo no funcionan.  
  • El cannabis empieza a afectar al trabajo, los estudios o las relaciones personales.  
  • La persona siente que necesita fumar para encontrarse bien o afrontar el día.  
  • El consumo ocupa cada vez más tiempo y desplaza otras actividades importantes.  

Conocer cómo se desarrolla un tratamiento para la adicción al cannabis también puede ayudar a entender qué opciones existen y cómo es el proceso de recuperación. Muchas personas imaginan que pedir ayuda significa dejar de consumir de un día para otro, cuando en realidad el tratamiento busca comprender qué función está cumpliendo el cannabis y dotar a la persona de herramientas para recuperar el control sobre su vida.

Cuando la pregunta deja de ser cuántos porros fuma una persona

Es normal intentar encontrar una cifra que permita saber cuándo existe una adicción. Sin embargo, la realidad es que dos personas pueden fumar la misma cantidad y encontrarse en situaciones completamente distintas. 

Lo que realmente merece atención no es solo el número de porros, sino si la persona siente que necesita consumir para vivir con normalidad, si ha perdido la capacidad de decidir cuándo fumar o si el cannabis está empezando a afectar a su bienestar, sus relaciones o sus responsabilidades. 

En Impasse Adicciones trabajamos tanto con personas que presentan problemas relacionados con el consumo de cannabis como con familiares que necesitan comprender mejor lo que está ocurriendo. En muchas ocasiones, la pregunta correcta no es cuántos porros fuma una persona, sino si todavía puede decidir libremente no hacerlo. Cuando el cannabis deja de ser una elección y empieza a convertirse en una necesidad, merece la pena pedir ayuda antes de que el problema siga avanzando.

Solicite hoy su 1ª visita gratuita

Otros artículos sobre adicciones

Imagen de Fernando Botana

Fernando Botana

En Impasse, Fernando Botana atiende a las personas que vienen a tratarse de manera individualizada y exclusiva. Impasse Adicciones ofrece de esta manera un tratamiento de adicciones en Madrid con un altísimo porcentaje de adhesión por parte de pacientes que han fracasado con otros tratamientos.

Síguenos

Descarga nuestro Ebook