LAS 4 ETAPAS DEL CAMBIO

Andrea Bosque

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El proceso de cambio en las personas, concretamente el proceso de recuperación de dependencias o adicciones, tiene unas etapas o fases definidas (Prochaska y Di Clemente, 1986).

Este proceso de cambio se puede dar en personas que asisten a terapia y en personas que no, que realizan un proceso de cambio sin ayuda profesional. Cierto es que las personas que cambian ayudados y acompañados por un terapeuta tienen más probabilidad de lograr la recuperación (la fase de mantenimiento) que las personas que lo hacen por sí mismas, como ilustra el estudio de Prochaska y Di Clemente que resumo en este post (“Como Cambia la gente en los procesos adictivos” Prochaska – Di Clemente – Norcross, RET, Revista de Toxicomanías).

Las etapas del cambio:

1 – Precontemplación: Se empieza a tener noción de un posible problema, pero aún se mueve en la ambivalencia y trata de mantenerlo. También se puede dar el caso de que haya entrado en esta fase coaccionado por alguien cercano de su entorno y que cuando esta persona deje de presionar, abandone la precontemplación y aparque esa noción de problema. En esta fase puede haber personas que deseen el cambio, pero del deseo a la consideración, tan siquiera, puede haber un gran lapso de tiempo. Es la vía de entrada al proceso de cambio y una fase recurrente a la que las personas pueden volver una y otra vez cuando se salen del proceso, independientemente de la etapa en la que estuvieran, o después de una recaída.

2 – Contemplación: En esta fase es cuando las personas se hacen conscientes de que sí tienen un problema; negocian con su cabeza los pros y los contras, pero no se comprometen personalmente en nada. Se puede resumir en: saben dónde quieren ir, pero no están preparados aún.

3 – Acción: Ya hay un compromiso mental, una mejora interior y personal para disponerse al cambio. Están en la búsqueda de poner acción de forma efectiva. Esta etapa conlleva intención y criterio de acción. Aquí es donde se empieza a materializar el cambio en el individuo. En esta etapa es donde la persona modifica su comportamiento, casi siempre con ayuda especializada. Esto le ha llevado un esfuerzo y un trabajo previo de superar las fases anteriores y hay que reconocerlo como tal. La modificación de la conducta con éxito es alcanzar la abstinencia.

4 – Mantenimiento: Aquí las personas siguen poniendo acción y esfuerzo sobre todo en alejarse de la recaída. En mayor o menor intensidad, esta fase es para toda la vida. Estar en la fase de mantenimiento es ser capaz de mantenerse alejado de los comportamientos adictivos. Esta fase requiere de un compromiso constante con la recuperación.

No hay una duración determinada específica para cada fase, cada proceso de cambio es único en su fondo. Existen transiciones entre fases que se dan con más probabilidad que otras, por ejemplo, de acción a mantenimiento.

Como parte también del proceso de recuperación, pero fuera del ciclo de cambio, está la recaída. Esta fase de vuelta al consumo puede tener serias consecuencias ya que la persona puede volverse a situar en fase de precontemplación tras el consumo o repetición de su conducta adictiva, o puede mantenerse en consumo de forma indeterminada. Si la recaída se produce después de un largo tiempo sin consumir, es probable que se pueda producir una

sobredosis ya que el cuerpo ha perdido la tolerancia a las sustancias, pero el hábito de la persona en cuanto a las cantidades de ingesta es el mismo.

El éxito terapéutico es más fácil de alcanzar si el terapeuta sabe identificar bien en qué fase está cada paciente y enfocar la terapia adecuadamente para cada fase, de lo contrario se puede producir la resistencia a la terapia lo que acabaría por terminar el proceso de cambio para la persona. Lo más común es que los adictos que llegan a las terapias no se encuentren en fase de acción, sino más bien en precontemplación o contemplación, por ello los modelos terapéuticos integradores ofrecen un resultado muy prometedor.

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